¿Boda Real o Carreras de Caballos?



Cansinas, pero cansinas, han estado hoy todas las cadenas de TV, con la boda de Guillermo y Catalina “alias Kate”, tan cansinas que ya no queda nada que comentar de tan fastuoso evento, lo cual hace que no me arrepienta, de haber ido, porque tener invitación tenía, ¡vale que me la hice yo, pero tenía!.


Catalina de Cambridge (Cambriche para los que no sabemos inglés), será, creo que la quinta reina, y no hay quinto malo, según dicen, que ostente ese nombre, porque hubo una primera y luego Enrique VIII, que se repetía más que el ajo, se casó con tres Catalinas, que fueron reinas de corta temporada, por la manera peculiar de “enviudar” del Rey, porque a Catalina de Aragón la encerró en vida en una abadía, a Catalina Howard, como se ve que no le gustaba su cuello, se lo cortó y la tercera Catalina Parr, se murió, antes de que la ejecutaran... Ya me he ido por los Cerros de Úbeda, que Enrique VIII, ni siquiera estaba invitado a la boda.


Monísima, aparte de blanca y radiante, iba la novia, como en la canción, con un traje, muy en su estilo, sencillo y elegante, inspirado en él, de la mítica, Grace Kelly, y lo más importante es que se la veía feliz, a pesar de lo pesadita que fue la ceremonia.


Pero como de la boda ya está todo más que dicho y visto, a mi me ha chocado los “tocaditos” de algunas de las invitadas, que creo no se dieron cuenta de que iban de boda, y se colocaron unos floripondios en la cabeza, que parecían asistentes a las carreras de Ascot, donde las señoras y señoritas de alta alcurnia, compiten en “quien lleva la pamela más horrorosa”, que en este caso, sin lugar a dudas, se llevarían el premio, las primas del novio, Beatriz y Eugenia, hijas del Duque de York, es decir el Príncipe Andrés, que además las pobres, seguro terminaron con dolor de cuello, porque no podían ir derechas en el coche, ya que las antenas de sus sombreros, les tropezaban con el techo.


Aunque hubo algunas invitadas, que ni se quienes son, que se nota se emplearon a fondo, en la búsqueda de su “pamelón para dar el cante” y así asegurarse el salir en la foto, porque salvo, a parte de los novios, que se sea de la realeza, de la familia o el cura, con 1900 invitados, es muy poco probable que te hagan una fotito o si te la hacen, no la publiquen.


Y la que también se esmeró, como no podía ser de otra forma, fue Victoria Beckham, que parece le quitó el rabo a la sartén y se la clavó en la frente, y para disimular que era este utensilio de cocina, le colgó unos floripondios, tampoco se esmeró en el diseño de su vestido, túnica, se ve que la cabecita no le dio para más, porque se le fue toda la inspiración en la sartén, aunque hay que reconocer, que algo llevaba que era sencillo, elegante y atractivo , a su marido, “David Beckham”.

Pues nada hasta aquí, la crónica de esta boda, que, por lo menos a mí, me ha aburrido hasta la saciedad, con tanta repetición

Hoy os recomiendo visitar a “Paco Hidalgo y su Blog Arte Torreherberos”. No olvidéis pasaros por allí.

Conoce a “El caballo que no quería ir a la boda” en el post de hoy de Ábaco de Colores


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