"Los Británicos nunca hacen nada por el bien común"


Cuentan, que había una vez un hombre de color, que vivía en la Kenia, gobernada por los ingleses, allá por el año 1949. Este hombre, oriundo de la aldea de Kogelo, era un buen cocinero, y se ganaba la vida ejerciendo su profesión para un oficial ingles.

Un buen día, éste hombre, fue acusado de pertenecer al movimiento rebelde Mau Mau (Fuera Fuera), que quería recuperar Kenia para los Keniatas, lo llevaron a una prisión de alta seguridad, donde todos los días era sometido a atroces torturas por los soldados ingleses, que querían delatara los secretos de sus compañeros rebeldes, y así un día tras otro hasta su liberación, según cuenta su esposa, ya anciana, Sarah Onyango que relata alguno de los castigos que le infligían:

"Ellos le apretaba sus partes íntimas (testículos) con varillas metálicas paralelas. También le abrió las uñas y las nalgas con las manos y las piernas atadas con su cabeza hacia abajo"

"Los soldados blancos rociaban su cuerpo con un sustancia química, que producía tal picazón, que le dejaba el cuerpo en carne viva"


Cuando fue liberado, después de que tanta tortura minara su voluntad, haciéndole jurar, que nunca volvería reunirse con los rebeldes, su odio hacia sus torturadores era tal, que se lo transmitió a su familia y sus amigos, para que formara parte de esa historia familiar, que no está escrita en ningún libro, sino en el corazón y la mente de cada miembro, para que algún día esa humillación y ese dolor, puedan ser resarcidos de algún modo.

Como la vida es caprichosa, un día un nieto llegó a la aldea, a conocer a sus antepasados y sus orígenes, ya que había nacido muy lejos, de la Kenia natal y allí la abuela, le fue contando la historia del abuelo, que ya no estaba.

El nieto, se indigno y nunca comprendió porque los invasores, habían torturado a su abuelo y a miles y miles de keniatas, que solo defendían su pueblo y su libertad, ante los intrusos que llegaron a pisotear sus derechos por la fuerza y comenzó a odiar tanbien a los ingleses, llegando a decir públicamente y al mundo "Los británicos nunca hacen nada por el bien común".

Esta frase hubiera sido una frase más, si no hubiese sido porque el preso era el abuelo paterno de Barack Obama, y porque ahora las lenguas de doble filo, sobre todo las inglesas, ven que la terrible historia familiar "puede estar siendo vengada", por la dureza conque Obama, esta tratando el tema de la BP, que les está retorciendo "los huevecillos hasta juntárselos con las agmidalas", que no creo yo que sea cosa del odio a los ingleses, sino de una manera acertada de actuar ante el tremendo desastre causado por la petrolera y sus responsables, que han sido declarados enemigos numero uno de Estados Unidos.

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  1. Anónimo

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