Allá por los años 50, había un anuncio encantador de bronceador, sin protección solar ni gaitas, cuyo nombre comercial era Coppertone y era tierno y encantador, se veía a una niña, a la que un perrito le bajaba la braguita del bañador y se le veía el culito blanco, como la nieve, porque allí no le había dado el solecito y no se había puesto el bronceador. Y como es normal, pues todos los que querían estar al día y churrascarse al solanero, tenían que ponerse el producto, que estoy por asegurar, que el 99,99% de los usuarios, no cogían el bonito bronceado ni de coña, a lo más que llegaban era a ponerse rojos, quemarse y pelarse como un cacahuete.
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