Con la boca abierta un palmo y la moral por los suelos, se tiene que haber quedado el papá de Lindsay Lohan, al conocer el dictamen de los médicos, que están tratando a su "chica mala", en el centro de rehabilitación, donde está encerrada por orden judicial, ha dejado de serlo y no tiene ninguna adicción al alcohol, las drogas o los medicamentes, en una palabra que ahora es una "chica buena".
EXPECTATIVA
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El futuro es esa inmensidad
que está al otro lado del amanecer,
cuya morfología no conocemos,
y que, por lo general,
se elabora con mayor primor...
Hace 1 hora




