Mostrando entradas con la etiqueta felinos. Mostrar todas las entradas

A Amy Winehouse se le suben los gatos al moño


Nuevo disgusto, para Amy Winehouse, que ha tenido que deshacerse de sus once gatos, que estaban fuera de control y no podía con ellos, vamos que se le han subido metafóricamente hablando, al moño, quizá tomando ejemplo de ella que se pasa la vida subiéndose al moño de la gente.

Los mininos campaban a sus anchas por toda la casa, dedicándose a todo tipo de atropellos gatunos, pareciendo más una horda de gatos salvajes que dulces mininos caseros, subiendo y bajando por las cortinas, afilándose las uñas en los muebles, marcando territorio (es decir meándose) por toda la casa, etc., que no sé de que se extraña ella, cuando su comportamiento en ocasiones es peor que el de los "lindos gatitos" y al final hace bueno el dicho de que "las mascotas terminan pareciéndose a su amos".

Amy, que según ella los quiere muchísimo, se preocupó al ver que no podía poner orden en semejante zoológico gatuno, que la sobrepasaban con su comportamiento incontrolado, llamó a un hogar de acogida para que los llevasen y pudiesen tener una vida mejor., actitud muy propia de ella, que cuando tiene un problema en vez de tratar de solucionarlo, busca a otros para que so lo solucionen.

Me alegro por los mininos, que por lo menos ahora tendrán la atención debida y seguramente serán adoptados rápidamente, por aquello del morbo de tener un gato que perteneció a Amy.

Nota: Los preciosos gatitos de la foto, no son los de Amy, pero me han venido muy apropósito para el post, a pesar de que son 12, pero a simple vista parece que solo hay 10.

¡Podéis entreteneros contándolos!

Los guepardos y el impala o la historia de una amistad imposible



Os voy a contar una historia, que si no estuviera avalada por las fotos, parecería un cuento de una amistad imposible entre animales salvajes

Érase una vez tres hermosos guepardos, que eran hermanos, corrían y cazaban juntos por la sabana, desde que a los 18 meses su madre decidió darles la independencia, cuando tras un día de caza se toparon con una manada de impalas, que al verlos huyeron despavoridos ya que no tenían ninguna intención de servirles de merienda, pero el más joven y debilucho no pudo y fue alcanzado por los hermanos, que lo derribaron al suelo.


Cuando el pequeño impala, ya se veía devorado, ocurrió el milagro. Los guepardos, solo querían jugar con él y ser sus amigos, pues al fin y al cabo eran jóvenes y juguetones, por suerte para él no tenían hambre y estaban cansados de un largo día de caza, así que jugaron y retozaron, como buenos amigos incluso se abrazaron, a su modo, pero se abrazaron.


Pero como la naturaleza es sabia y el instinto más, al final se dijeron adiós y el impala se fue corriendo, antes de que sus amigos se dieran cuenta de que él no era un camarada de juegos adecuado, si no un bocado muy apetitoso, que podría poner un dramático final a esa amistad recién estrenada.


Esta historia tierna y real fue captada por el fotógrafo Michael Denis-Huot en un safari en el Masai Mara de Kenya y que he tomado prestadas de un artículo del Daily Mail
http://www.dailymail.co.uk/news/article-1246886/Pictured-Three-cheetahs-spare-tiny-antelopes-life--play-instead.html

Linkwithin

Vecinos enlazados con la Porteria