Mi querida, Infanta Doña Cristina, cuando me enteré por los medios, que a su querido esposo, Iñaki Urdangarin, se le fue, presuntamente, la manita en ciertos negocios, se me pusieron los vellos como escarpias y se pararon los pulsos, y tuve que apoyarme en el quicio de la puerta, cual folklórica, para no desmayarme, de la angustia y por eso, he decidió escribirle unas letras, para decirle cuanto la entiendo y lo mucho que me pongo en su piel.
EXPECTATIVA
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El futuro es esa inmensidad
que está al otro lado del amanecer,
cuya morfología no conocemos,
y que, por lo general,
se elabora con mayor primor...
Hace 1 hora





